Monday, 13 April 2015

MADRIGUERAS


Enfermas,
terminales,
las ciudades vomitan
habitantes víricos.
Enquistados tras sus muros,
hozan en su miseria
estremeciéndonos
cuando la luz,
la que a veces se enciende,
nos muestra las heces pútridas
de lo humano.
Las paredes sucias
de grito empapado,
y niñas,
niños,
creyendo que la vida
era eso,
el infierno como hábito.
Cuánto terror
dan los espejos.

BRISA


Hay días
que camino a contraventana,
la cara al fresco,
maquillado de aire.
Erguido sin arnés,
centelleando a ojo
media sonrisa en oferta,
celebrando los cruces
y los roces.
Y no hay motivo
para tal lujo,
más bien al contrario,
pues los días pesan
y espesan los anhelos.
Pero me enfrento
a las luces,
pisando sombras huidizas.
Esos días
soy y estoy,
no falto
y se me nota.

OCULTO


Por contar un sueño
soñado sin afán,
traicionero y casto,
pago penitencia.
Purgo lo infactible
y de lo factible
me exime la idiotez.
Soñar en secreto,
clandestino,
oculto tras la almohada
de los radares fríos
captadores de imágen
etérea y falsa,
detectores de anhelos
volátiles,
ajenos al dolo
y a la culpa.

SENTIDOS


Sí,
ví la luz
del fondo de tu cuenca,
refractada,
irisada,
tras el azul de tu pupila limpia,
de torrente de abril.
Oí,
sentí el grave aterciopelado
de tu voz de marea baja
a oleadas mojando
mi cuerpo aterido.
No gusté,
ni tacté
en la vigilia,
mas sí en el sueño
del imposible vedado.
Por qué el hallazgo,
hoy,
a destiempo imprudente.
Por qué hay ansias
de ida y vuelta.

VISTA

Veo,
ya con cristal
pero veo.
Ligero aumento
que despeja la niebla
de años rápidos
de ver deprisa.
El libro,
antes cercano,
de repente,
en un fronterizo segundo,
debía alejarlo
para digerir el mensaje.
Ahora,
hoy,
soporto peso de montura
sobre la nariz vírgen.
Tras la lente
la letra clara,
borroso
el contenido
pues es déficit,
no de pupila
sino de alma.
De alma cansada,
no de vieja,
sino de ajada.